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El muerto al hoyo y el “más” vivo reclama la herencia

El señor Rogelio Miranda, habitante del poblado de Santa María Tulpetlac, en Ecatepec, lleva más de dos años peleando con sus hermanos por un terreno de los varios que su madre, Beatriz, que vivió toda su vida en Tecámac, les regaló mucho tiempo antes de fallecer.

herencia

Esto, debido a que sus hermanos construyeron sus viviendas en dichos predios; sin embargo, Rogelio, quien se había ido a vivir a Ecatepec con su familia, no fue a reclamar la parte que le correspondía y que formaba parte del terreno de la casa de su mentora.

En 2014, Beatriz falleció, sin dejar un testamento que avalara que cedió dichos terrenos a sus hijos, por lo que las disputas pronto empezaron, pues los hermanos del señor Miranda alegaron que, dado que él ya no vivía en Tecámac, tenían derecho a vender la casa de su madre, incluyendo la extensión de tierra que le correspondía a él por buena voluntad. Sin un testamento de por medio, le negaron la posibilidad de reclamar la parte que le correspondía.

“A nadie, a mi mamá, a mis hermanos, ni a mí, se nos ocurrió pensar en un testamento. Uno no piensa en ello. Solo hasta que falleció, de pronto este documento se volvió algo importante, algo existente”, lamenta Rogelio.

I.La otra herencia
La mayoría de los mexicanos no saben que también puede testamentar su cuerpo, para que una vez que se pierda la vida, se disponga de sus órganos, o bien, establezcan su voluntad anticipada, en caso de contar con una enfermedad terminal.

También pueden dejar claro, ante un fedatario, cómo quieren que sus familiares los traten; es decir, si desea recibir tratamientos paliativos o que no se le prolongue la vida de manera artificial y tenga el “buen morir” en su domicilio al lado de sus familiares.

Víctor Humberto Benítez González, de la Notaría 136, explicó que, a través de un testamento, una persona puede decidir quien se va a hacer cargo de su cadáver, “para qué le damos la posibilidad a alguien más de decidir, cuando lo podemos hacer nosotros, podemos elegir sobre nuestros bienes, nuestros órganos, nuestros residuos orgánicos y sobre nuestra vida, en el caso de la voluntad anticipada”, dijo.

Agregó que, en un testamento, las personas también pueden reconocer a un hijo, designar un tutor, en caso de que haya dependientes menores de edad o con alguna discapacidad, o quién quiere que lo cuide o represente, en caso de que se presentara alguna enfermedad que lo imposibilitara.

II.Un costo (familiar) alto
Al realizar un testamento, los gastos de una familia disminuyen en todos los sentidos, no solo en lo económico, pues cuando hay una sucesión ante notario, la inversión económica para reclamar la herencia de una persona va del cinco por ciento o menos del monto total otorgado; por el contrario, cuando no existe el documento, el dinero que se destina va del 25 al 30 por ciento.

Además, el costo familiar, cuando no hay testamento, es alto, pues se generan fricciones, disputas, desacuerdos y hasta riñas familiares, y si existe algo testamentado, en ocasiones, solo se reprocha al otorgante, pero cuando éste ya falleció.

“Actualmente, son muy frecuentes los conflictos familiares, aunque en el sistema de justicia se han realizado una serie de esfuerzos, porque prácticamente se puedan ventilar los procedimientos sucesorios a partir de procesos civiles no contenciosos; es decir, por la vía rápida, en alrededor de 50 por ciento de las ocasiones, la falta de un testamento deriva en un juicio por desacuerdos o inconvenientes.

“Es por eso que, al no existir un testamento, el costo final por resolver una sucesión incrementa a casi 30 por ciento del monto total de la herencia, por lo que conviene hacer este trámite, sobre todo, por el respeto a la libertad de decisión”, abundó.

III.Para cuando haya tiempo
Para la socióloga Silvia Padilla Loredo, la situación económica adversa que, por décadas ha padecido el grueso de la población y la falta de un plan de vida de los ciudadanos, son factores para que uno de cada 500 mexicanos, carezcan de un testamento.
“Si nosotros hablamos que más de la mitad del país está en condiciones de pobreza, entonces, podemos decir que la gente está más preocupada por salir de las situaciones más elementales como pagar la luz, el agua y la renta, que por preocuparse por dejar un legado que la mayoría no tiene”, mencionó.
Además, la profesora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), plantel Nezahualcóyotl, detalló que la promoción de un servicio por parte del gobierno federal, estatal y municipal, “no corresponde a la realidad social que enfrentan los habitantes, pues están más preocupados por buscar la manera de obtener ingresos que de planear un legado jurídico a sus hijos”, aseveró.
“La gente está acostumbrada a vivir de cierta manera informal, como no tener sus documentos en regla por vivir, digamos, en la inmediatez porque, por poner un ejemplo, cómo voy a perder el tiempo para hacer trámites como pago impuestos, de agua y predios si ahorita mi necesidad inmediata es comer y darle útiles escolares a mis hijos”, comentó.
Incluso, el ritmo de vida que se enfrenta hoy en día es un obstáculo para que las personas se interesen por conocer los beneficios de tramitar un testamento, ante la posibilidad de fallecer en cualquier momento.
“Si yo vivo en Nezahualcóyotl y tengo que invertir, por lo menos, ocho horas en el trabajo, más otras tres en el transporte, no voy a destinar ni un minuto en algo que inmediatamente no me genera beneficio alguno, puesto que la mayoría de la gente solo puede heredar a sus hijos, de cierta forma, los estudios o valores familiares”, concluyó.
IV.Una rebajita

En septiembre, considerado el mes del testamento a nivel nacional, los costos para obtener el documento en las notarías se reducen entre 50 y 70 por ciento, y prácticamente la media a nivel nacional es de mil 500 pesos por el trámite, aunque en algunas notarías del país se brinda un descuento adicional para las personas de 60 años y más.

En cualquier otro mes del año, un testamento se puede obtener entre dos mil 500 pesos y cuatro mil pesos.

“El hacer un testamento, no representa un conflicto, simplemente la gente por su voluntad va a realizar el trámite, a establecer y evitarle problemas a su familiares a futuro”, señaló Carlos Otero, presidente del Colegio de Notarios del Estado de México.
Por su parte, Benítez González, indicó que los tres requisitos básicos para obtener un testamento son: que la persona sea mayor de 16 años de edad, que esté en pleno goce de conciencia del entorno en el que vive y acreditar su identidad con alguna identificación actualizada con fotografía, que podría ser la credencial del Instituto Nacional Electoral (INE).

La Secretaría de Gobernación reporta que, en los últimos 13 años, en México casi cinco millones de personas obtuvieron su testamento y tan solo en 2015, a nivel nacional se registraron dos millones de trámites, lo que indica que existe mayor conciencia entre la ciudadanía de los beneficios que hay al contar con este documento.

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