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#HISTORIA HUESPED DISTINGUIDA: LA MARQUESA MADAME CALDERÓN DE LA BARCA

Del bellísimo libro La Vida en México, que escribiera la ilustre viajera Francisca Erskine Inglish de Calderón durante los años de su estancia en nuestro país, los siguientes párrafos haqblanb de una grata visita que realizó en Tlalnepantla:

“San Javier, 16 de Septiembre de 1840. Estuvimos felices de llegar a San Javier, en donde nos recibieron con la más cordial bienvenida… Gran parte del camino que va a Tlalnepantla, pueblo en cuyas goteras se halla San Javier, que corre a través de los restos de las ruinas de la antigua Tenochtitlán.

 

El paisaje en estas partes es muy atrayente, pues son tierras de maíz y no de maguey. Entre la abundancia de árboles, dominan el chopo, el fresno y el lomo. La Hacienda, que está a tres leguas de México, es un edificio de vastas e irregulares proporciones, enclavada en unos terrenos que rodean unos cerros de un negro azuloso. Pertenece a las señoras de Fagoada, de la Familia del Marqués del Apartado, millonarias y acaudaladas por sus haciendas y minas de plata…. La Hacienda contiene el usual “quántum” de muebles de todas las casas de campo… disfrutamos del lujo de los libros. Mi cuarto da a una bonita capilla, cuyo interior está cubierto con pinturas de santos y de vírgenes con lirios en las manos, y en donde suelen decir en la Iglesia del Pueblo de Tlalnepantla…

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Tlalnepantla, que en idioma indio significa “entre tierras”, pues los indios de dos barrios construyeron la iglesia, es una pequeña aldea con un templo antiguo; el curato, que ocupa los ruinosos vestigios de un convento; unas cuantas tiendas y una plaza en donde los viernes tienen su mercado los indios (el tianguis como le llaman). A todo lo largo de las veredas se levantan las chozas de los indios, con el acostumbrado piso de tierra el pequeño altar; filas de cacharros y toscas estampas en las paredes, las más de ellas de la Virgen de Guadalupe, y en un rincón una palma bendita. Cuando los hombres salen a los campos, la mujer permanece en el hogar con su progenie, robusta y casi en cueros, y un enjambre de perros aulladores”.

(texto tomado de Tlalnepantla Tierra de En medio. H. Ayuntamiento de Tlalnepantla 1982-1984)
INSTITUTO MUNICIPAL DE LA CULTURA
UNIDAD DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA

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